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Arnulfo Vigil

La consulta sobre la reforma energética

A medida que se acerca el día de la consulta nacional sobre la reforma energética propuesta por el presidente de México Felipe Calderón, el próximo 24 de agosto, las embestidas del gobierno en contra de la disposición ciudadana aumentan y cunden el descrédito y la confusión. Obviamente se trata de que los ciudadanos permanezcan en los linderos del pensamiento propio y se dejen llevar como hielo cuesta abajo por los comerciales de la televisión. La consulta nacional a la propuesta del gobierno panista, que en realidad es la justificación constitucional para la privatización de Petróleos Mexicanos, compromiso contraído por Felipe Calderón ante las multinacionales cuando era candidato a la presidencia de la república, es la iniciativa de un grupo de ciudadanos organizados en una coordinación integrada por escritores, intelectuales, académicos, pensadores, artistas, ciudadanos organizados, líderes de opinión, que representan la inteligencia y sensibilidad del país. Bajo esta coordinación nacional están los partidos políticos que integran el llamado Frente Amplio Progresista (Partido de la Revolución Democrática, Partido del Trabajo, Convergencia), así como representantes sindicales, de organismos no gubernamentales, asociaciones de profesionistas. Todos ellos fortalecen el movimiento nacional contra la privatización de PEMEX, y todos están haciendo ejercicios que logren la coordinación nacional, la estrategia el día de la votación, los integrantes de las mesas receptoras.

En Nuevo León esté modelo se presenta con varios ciudadanos que han dedicado horas y acciones a coordinar el día de la consulta. Ante esto, la embestida oficial. Más de 500 millones de pesos, en lo que va de los dos últimos meses, se ha gastado el gobierno en confundir, molestar, mentir, inducir, acerca de la consulta nacional, libre y crítica. En los comerciales se apropian de los argumentos del Frente: la gasolina tan cara, la importación de energéticos, los altos precios. Todo eso se debe –dice el comercial- a que México no cuenta con la infraestructura necesaria para bajar los precios de los combustibles. Por eso es necesaria la reforma energética propuesta por Felipe Calderón. Mentira. Lo primero es cierto, los energéticos están caros pero por la misma política que han impuesto a PEMEX de que sólo es necesario explotar los pozos y no refinar, de bombear en lugar de hacer refinerías (mucho más baratas), que sería mucho más barato. Al contrario, se dice que eso se acabará con la propuesta de Felipe Calderón para la modificación de los artículos respectivos de la Constitución mexicana y que es la privatización del petróleo. Mentiras. Estamos ante otra guerra sucia, como la que estableció Calderón para ganar la votación presidencial a López Obrador. Estrategia que confundió a buena parte del electorado, pero que a la hora de la hora no sirvió de nada, puesto que Andrés Manuel López Obrador fue el ganador de la elección. Y el IFE cometió fraude.

Diferentes estudios y documentos lo confirman. Ahora estamos ante la posibilidad de que la consulta nacional se trabe, o, mejor dicho, la echen a perder los progobiernistas y los panistas. El diputado Heriberto Orozco estuvo llamando por teléfono molestando hogares regiomontanos preguntando si estaba de acuerdo con la propuesta energética de Felipe Calderón. Cuando el ciudadano decía que sí, se grababa su respuesta, pero cuando el ciudadano decía que no -caso más frecuente- la grabación se cortaba. Lo dicho: estamos ante otra guerra sucia, de esas que sabe hacer muy bien el gobierno actual.